jueves, 10 de marzo de 2011
El mar
miércoles, 9 de marzo de 2011
A.A.
Descripciones Aceleradas.
Antes de compartir las siete plagas del Apocalipsis con ustedes, creo que debo subrayar algunos datos sobre mi personalidad. Soy pesimista profesional innata, nadie me lo ha ensañado, es que ya mi parto fue difícil y enrevesado. Mi madre dijo que aterricé como un spútnik a velocidad espacial y que no pude estarme quieta desde entonces. No sé si fueron las irremediables ganas de huir de aquel aburridísimo lugar o que me salió mal el empujón.
Di el salto al mundo de forma precipitada; y tan precipitada…-Cómo diría “gran madre”- me adelanté nada más y nada menos que tres meses.
Según la narración de madre, todo sucedió en un abrir y cerrar de ojos. Ella tumbada sobre la mesa camilla del paritorio, unos cuantos jadeos y respiraciones profundas previamente ensayadas y aparecí yo, una recién nacida escurridiza y babosa del tamaño de un ratoncillo. Sí, está bien, a las madres les encanta el drama exagerado y Sissi emperatriz, pero ama tenia pruebas irrefutables que nadie podría negar. Nací tan minúscula e indefensa que entraba en el bolsillo de la bata del ATS. Yo imagino que el bolsillo sería de una envergadura considerable, pues si no sería aún más preocupante.
Como todo ser humano fui creciendo. Es gracioso descubrir la imperfección de la anatomía corporal a base de especialistas, aparatos correctores y de más chismes que,si me permiten señalar, son completamente inútiles. Qué pasa si naces con un pie mas largo, mejor, tu paso siempre será zancada; y qué más da si naces con un brazo mas largo, podrás hacerte fan en Facebook de aquellas personas que consiguen sacar las latas de coca-cola atascadas en la maquinas expendedoras, sólo por eso ya tienes un futuro social prometedor.
Ahora aquí estoy, en Ámsterdam, sentada frente a una computadora, al calor de una chimenea de gas. Holanda es un país frío, a lo mejor por eso no me atrevo a posar los pies sobre el parquet, por miedo a que se queden congelados. De vez en cuando les obligo a que bailen un rato con movimientos convulsivos, así evito que se queden dormidos.
Vivo en Boss en lomerplein, un barrio situado a las afueras. Desde mi ventana sólo se divisan las vías del tranvía y los carriles de bicicletas. Gulden Winckelplantsoen, esa es mi calle. Nunca soy capaz de pronunciarla en voz alta, las razones saltan a la vista. El edificio es normal, un tanto descuidado, pero normal. Los vecinos también son de lo más común, nunca entablé conversación con ellos pero de momento no he tenido ningún motivo para odiarlos y supongo que eso es bueno. Comparto el piso con más gente: (una amiga que ya no duerme aquí —no sé por qué sigue pagando el alquiler— y que sospecho que comparte el piso con un judío al que conoció hace algún tiempo y que se dedica a vender “lolies” de cannabis y tangas con el logo de Amsterdam, porque ahora sólo viene a hacer la colada o tranquilizarme cuando me entran crisis nerviosas; el segundo inquilino es un chico argentino, que está viajando por Asia buscándose a sí mismo y tratando de absorber las energías del sol que aquí tan poco nos acompañan. El tercero es el casero, y aquí entra la primera de las plagas del Apocalipsis, o mejor dicho, recaen sobre mí todas juntas.
Dan es su nombre, tiene… la verdad es que no sé cuántos años tiene. Digamos que no tiene setenta, pero tampoco cincuenta, los abanicos de posibilidades siempre son más divertidos. Es ex alcohólico en proceso, dice que ya no bebe, pero cuando aparece por casa nos sobran las botellas de vino para exportar. No es un borracho violento, es más de esos que cantan a las dos de la mañana y desobedecen las leyes de la pulcritud. Su habitación es el lugar más oscuro de la casa, si te imaginaras todas las estancias por paletas de colores predominarían los rojos amarillos y naranjas en el salón, los ocres, marrones y beige en la cocina, el azul marino y verde esperanza en la habitación… pero cuando atraviesas el pasillo y te acercas a ese lugar llamado “Habitación de Hans”… gris perla es lo más lindo que encuentras.
Carmen Amaya, puro nervio
"De pronto un brinco. Y la gitanilla bailaba. Lo indescriptible. Alma. Alma pura. El sentimiento hecho carne. El "tablao" vibraba con inaudita brutalidad e increíble precisión. La Capitana era un producto bruto de la Naturaleza. Como todos los gitanos, ya debía haber nacido bailando. Era la antiescuela, la antiacademia. Todo cuanto sabía ya debía saberlo al nacer. Prontamente, sentíase subyugado, trastornado, dominado el espectador por la enérgica convicción del rostro de La Capitana, por sus feroces dislocaciones de caderas, por la bravura de sus piruetas y la fiereza de sus vueltas quebradas, cuyo ardor animal corría pareja con la pasmosa exactitud con que las ejecutaba. Todavía están registrados en nuestra memoria cual placas indelebles la rabiosa batería de sus tacones y el juego inconstante de sus brazos, que ora levantabanse, excitados, ora desplomábanse, rendidos, abandonados, muertos, suavemente movidos por los hombros. Lo que más honda impresión nos causaba al verla bailar era su nervio, que la crispaba en dramáticas contorsiones, su sangre, su violencia, su salvaje impetuosidad de bailadora de casta"
martes, 8 de marzo de 2011
Teoría de lo que fue la mujer esteticista
La mujer esteticista la inventan sus retratistas, amigos y amantes, que establecen unas normas de conducta de las que sobresale una obligación: "la de ser bella". ¿Cómo lograrlo? "Prolongando la inmadurez... Para ser una adulta esteticista, debe seguir siendo una niña esteticista". Esbelta y no del todo desarrollada físicamente, la esteta es una mujer aniñada, o una niña precoz. Los artistas esteticistas buscan y plasman un ideal de mujer cuya juventud, suspendida eterna y efímeramente, es un espectáculo que sólo existe un momento.Evidentemente, unas reglas estética tan irreales dan pie a toda clase de sátiras y caricaturas.

Pero ajenas a las burlas, las mujeres esteticistas leen los poemas de Charles Swinburne y emulan a sus musas. Túnicas, drapeados, mangas medievales, melenas onduladas, diademas y pulseras celtas, colores orientales, cuerpos andróginos y adolescentes; fotografias desenfocadas, arquitecturas evanescentes, luces de otros mundos y naturalismo urbano. Y también elitismo, arrogancia, ingenuidad,materialismo, tedio y decadencia.

lunes, 7 de marzo de 2011
jueves, 24 de febrero de 2011
sábado, 19 de febrero de 2011
viernes, 18 de febrero de 2011
jueves, 17 de febrero de 2011
Sally Bowles

martes, 15 de febrero de 2011
Descartar de inmediato las pretensiones y llegar a la verdad

Todas esas personas locas, como Jacqueline Breton, Leonora Carrignton, Estebán Francés, Benjamin Péret, artistas, coleccionistas y toda clase de amigos. Yo los miraba con los ojos abiertos de par en par y Frida me hacía guiños de verme tan impresionada. Ahora, después de tantos años, recuerdo que le solía decir que no creía llegar a ser una artista nunca, pues yo era demasiado normal, y había que tener una gran personalidad para ser una gran artista. Frida siempre respondía : "¿Sabes por qué hacen todas esas cosas locas? Porque no tienen personalidad. La tienen que inventar. Tú vas a ser artista porque tienes talento. Eres artista ya, y por eso no te hace falta hacer todas esas cosas".
Recuerda que te tengo Ley
Parece que en estos tiempos se resuelve cada cosa con una nueva ley, devaluando las de base. Sólo una sociedad que ha perdido el sentido del bien y del mal necesita un reglamento extenso.
lunes, 14 de febrero de 2011

El mundo esta lleno de personas amarillas. Gente que irrumpe en nuestra vida y con la que enseguida conectamos, que nos ayudan a progresar, que conspiran a nuestro favor. Juntos forman un mundo mas cálido y amable, mejor para vivir. Son
los Amarillos
sábado, 12 de febrero de 2011
viernes, 11 de febrero de 2011
jueves, 10 de febrero de 2011
miércoles, 9 de febrero de 2011
miércoles, 2 de febrero de 2011

Otra cosa que nos liga: tus silencios. Tus silencios son como los míos. Eres la única persona ante la que no me avergüenzo de mis silencios. Tu silencio es vehemente: se nota que está sobrecargado de esencias, extrañamente vivo, como una trampa abierta sobre un abismo por la cual se pudiera oír el secreto murmullo de la tierra misma. No hay poesía inventada en lo que te digo, lo sabes muy bien.
























